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El glaucoma no es broma: puede causar ceguera irreversible

Durante la semana del Glaucoma, el doctor Eugenio Maul, especialista en la materia en la Fundación Oftalmológica Los Andes, analiza las principales características, síntomas y tratamientos de esta enfermedad asintomática.

Después de la catarata, el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo según información de la Organización Mundial de la Salud. Pero a diferencia de la ceguera por catarata que es recuperable mediante cirugía, el glaucoma una vez en etapa de ceguera no tiene tratamiento.

Por lo general, el glaucoma es una enfermedad silenciosa y asintomática que daña el nervio óptico de manera lenta y progresiva. Dicho nervio se conecta a la parte posterior del ojo y está encargado de enviar la información captada por el ojo hacia el cerebro y así poder ver.

En las etapas iniciales de la enfermedad el daño del nervio óptico se traduce en un daño de la visión periférica. “Conforme la enfermedad avanza, el daño se va extendiendo hacia la visión central. Como el daño se produce en forma lenta las personas se van adaptando inconscientemente al menor campo visual y recién cuando la enfermedad está en etapas avanzadas casi de ceguera el paciente lo nota”, señaló el doctor Maul.

La mayoría de los casos de ceguera por glaucoma se producen en pacientes que nunca han consultado al oftalmólogo y al momento de la primera consulta ya han perdido la visión por esta enfermedad o aquellos que tuvieron un diagnóstico de glaucoma en el pasado y decidieron abandonar el tratamiento y los controles médicos.

¿Qué consecuencias puede traer no haber tenido un diagnóstico oportuno o no persistir con el tratamiento?

El tratamiento ya sea con medicamentos, laser o cirugía solo detienen el avance de la enfermedad, pero no revierten el daño que ya ha ocurrido. El especialista de la Fundación Oftalmológica Los Andes señaló que como el tratamiento de glaucoma detiene la enfermedad para ayudar a preservar la visión, muchos pacientes abandonan el tratamiento pues no notan diferencia al usar el tratamiento.

“La forma de prevenir es concurrir a revisiones oftalmológicas periódicas, por ejemplo, cada dos años después de los 40 años, de esta forma el glaucoma podrá ser detectado y tratado a tiempo por un oftalmólogo la mayoría de las veces”, añadió el especialista.

Las personas con factores de riesgo de glaucoma -como antecedentes familiares de este padecimiento, antecedentes de presión intraocular elevada, miopía y diabetes- requieren controles oftalmológicos anuales desde los 40 años en adelante para detectarlo a tiempo.

Cabe señalar también que dos pilares muy importantes para ser constante con los controles y el tratamiento con gotas en el tiempo son el apoyo de la familia y el uso de recordatorios electrónicos (por ejemplo, programando alarmas diarias del celular) para no olvidar las gotas para el tratamiento de glaucoma.

El doctor Eugenio Maul es enfático en que la mayoría de las personas con diagnóstico de glaucoma en etapa asintomática (leve a moderada) mantiene buen nivel de la visión por el resto de su vida en la medida que cumplan con el tratamiento.

Dr. Eugenio Maul Fonseca

  • Masters in Public Health (Biostatistics and Epidemiology) at Johns Hopkins University. Baltimore, EEUU. (2010-2011).
  • Glaucoma, Wilmer Eye Institute at Johns Hopkins University. Baltimore, EEUU. (2009-2010).
  • Oftalmología, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. (2001-2004).
  • Médico-Cirujano, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile (1994-2000).
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